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Los beneficios de la música para entrenar

por Patricia Malagón
Publicado: Última actualización en
música para entrenar

Es más que habitual ver a las personas en el gimnasio o corriendo con los cascos puestos. La música es una gran aliada para nuestros entrenamientos. Puede parecer algo baladí, una elección personal sin más. Pero lo cierto, es que escuchar música para entrenar reporta grandes beneficios. Por eso, vamos a hablar de las cosas positivas que obtendremos, de algunos riesgos y también de qué música escuchar.

Beneficios de la música

El primero de todos es la distracción. Seguro que si sois de los que escucháis música entrenando o si preguntáis a alguien que entrene con los auriculares, lo primero que os dirá es que lo hace para no aburrirse. Pero hay algo más que eso. Lo cierto es que la distracción que supone escuchar música hace que seamos menos conscientes del esfuerzo que estamos realizando. Incluso consigue que tengamos un rendimiento de hasta un 15% más que si entrenamos sin música.

Cuando escuchamos canciones que nos gustan, que nos transmiten bonitos recuerdos hace que nos transportemos hasta allí y dejemos de pensar en el ahora. Esto hace, que los entrenamientos sean mucho más entretenidos y nos cueste menos soportar el esfuerzo físico. Además, si optamos por canciones con un ritmo rápido, como el pop, el rock, etc hace que inconscientemente aumentemos la velocidad.

La música consigue que cambiemos nuestro estado de ánimo entrenando o sin entrenar. Por eso, es recomendable hacernos una lista con canciones más ‘movidas’ para conseguir un rendimiento mejor. Ya que si optamos por baladas o canciones más lentas bajaremos el ritmo de manera inconsciente. Nuestra mente tiende a adecuar el ‘tempo’ de la música con nuestros movimientos.

No escuchamos nuestra respiración. Puede parecer una tontería, pero a muchas personas le sucede. Cuando estamos corriendo en la calle o el gimnasio sin música escuchamos nuestra respiración. Notamos como se aumenta nuestra frecuencia cardiaca y esto hace que nos cansemos antes. Por eso, podemos probar a correr un día con los cascos y podemos comprobar si aguantamos más así o incluso si conseguimos correr más rápido.

Básicamente, lo que la música en el entrenamiento consigue es que aumente nuestra concentración en el entrenamiento. Porque nos aísla de alguna manera del exterior y nos centra en lo que estamos haciendo en ese momento. Nos ayuda a aumentar la motivación. Como hemos dicho, utilizar las canciones apropiadas puede hacer que mejoremos hasta un 15% nuestro rendimiento. Además, hace que disminuya nuestra sensación de esfuerzo y que consigamos aguantar más entrenando.

Peligros

Los peligros de entrenar con música tienen que ver con la seguridad. Sobre todo, si lo hacemos cuando corremos en la calle o cuando montamos en bici. Si corremos por una senda donde no hay tráfico, por un parque como El Retiro, en una pista de atletismo, etc no hay problema. Sin embargo, si corremos por la calle en la ciudad puede ser peligroso no escuchar lo que sucede a nuestro alrededor.

Todavía se convierte más peligroso si escuchamos música montando en bici. Si lo hacemos por sitios donde no hay coches no pasaría nada. Pero si rodamos por carreteras o calles no deberíamos llevar auriculares.

¿Qué música escuchar?

Según un estudio de la Universidad de Ghent en Bélgica, las canciones que escuchamos influyen en el ritmo de los movimientos. Ya hemos recalcado en los párrafos anteriores que la mente, de manera inconsciente, tiende a coordinar el ritmo de la música con nuestro movimiento.

En dicha investigación, que se publicó en la revista ‘Plos One’ se explica que las canciones más simples y predecibles, es decir, aquellas que conocemos llenan de energía al deportista. Frente a aquellas canciones más complejas que afectan negativamente al rendimiento.

Llegados a este punto, ya sabemos que escuchar música para entrenar tiene grandes beneficios. Pero, ahora debemos determinar lo que deberíamos escuchar. Si nuestro objetivo es mejorar el rendimiento, aguantar más y hacerlo a mejor ritmo deberíamos elaborar una ‘playlist’ más animada y ‘fiestera’. Tendremos que optar por canciones conocidas, movidas, que nos inviten a movernos y que nos motiven. El pop, las canciones latinas, el rock conseguirán que nuestro rendimiento sea mucho mejor. Para los más valientes, el house, el techno o el hard techno pueden ser una música aqdecuada.

Sin embargo, podemos optar por escuchar música mientras hacemos yoga, pilates u otros deportes que son más relajados en movimiento y con más esfuerzo mental. En este caso, las canciones lentas, incluso sin letra con un ritmo relajante pueden conseguir que rindamos mucho mejor haciendo esos ejercicios.

En resumen, la música consigue que nos concentremos más, que rindamos mejor y que disminuya la sensación de esfuerzo. Tres cosas más que positivas en el día a día de una persona que suele hacer deporte. Sin embargo, si somos de los que corremos por la calle, tendremos que tener más cuidado a la hora de llevar los cascos. Aunque podríamos hacerlo siempre que lo llevemos a un volumen que nos permita escuchar lo que sucede a nuestro alrededor. Por último, para conseguir el máximo rendimiento es preferible elegir canciones conocidas, movidas y que consigan motivarnos.

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