Inicio de la Maratón de Barkley

La Maratón de Barkley, solo 15 personas la han terminado

¿Queréis que os hablemos de una de las maratones más duras del mundo? Recibe el nombre de Maratón de Barkley (Barkley Marathons) y se trata de uno de esos eventos que no dejan a nadie indiferente. Por ahora desde su primera edición en el año 1995 solo la han terminado 15 personas. ¿Pero qué es lo que la hace tan dura y difícil de terminar? Algunos de sus vencedores hablan online de la proeza, pero en general se mantiene el secretismo de una de las maratones más exclusivas del planeta. Cada año solo participan 40 personas y la elección de estos participantes se realiza de manera muy estricta, de forma que no puede acceder cualquier persona. Si llegamos a una Maratón de Barkley, tanto si la terminamos como sino, nos tenemos que sentir muy orgullosos.

Los orígenes de una cita épica

La mayor parte de los detalles que rodean este desafío se guardan con recelo con la intención de darle un aire todavía más misterioso. Es, en general, una maratón curiosa, distinta y desafiante a todos los niveles. Sus orígenes se remontan al año 1995, cuando Gary “Lazarus Lake” Cantrell tuvo la idea de diseñar un circuito que rompiera con todos los esquemas de las pruebas de running habituales. Se le ocurrió que podría crear una maratón que estuviera inspirada en la huida que llevó a cabo el asesino James Earl Ray después de acabar con la vida del histórico Marthin Luther King Jr.

El suceso llevó a Ray a huir en el año 1977 desde la Penintenciaria de Brushy Mountain State hacia la búsqueda de libertad. El delito de asesinato que se le había imputado en 1968 cuando acabó con la vida de King le mantendría en prisión demasiado tiempo, así que decidió escapar junto a otros presos. Pasó 55 horas entre los bosques y en ese periodo de tiempo consiguió recorrer 13 kilómetros, una cifra que los aficionados al running saben que no es demasiado elevada se mire como se mire. Ray fue detenido y volvió a prisión, donde se le incrementó la sentencia y falleció aislado en el año 1998 por efectos de la hepatitis C que sufría. La carrera no es, ni mucho menos, un homenaje, dado que se basa en el principio de “vamos a ver cuántos de nosotros podríamos haber llegado más lejos que James Earl Ray”. Así es como nació la maratón que, por otro lado, recibe su nombre en homenaje a Barry Barkley, el compañero de toda la vida en el running de Gary Cantrell.

Corriendo en la maratón

Una maratón distinta

No solo el origen es atípico, sino que la propia maratón es una prueba curiosa. Se basa en una distancia de 160 kilómetros (recordemos que Ray logró avanzar solo 13 kilómetros, así que la diferencia es abismal) para el circuito completo o de 97 kilómetros en la versión de diversión. Las distancias son aproximadas debido a que no se trata de una maratón que se realice siguiendo las normas habituales de estas competiciones, posiblemente se contabilice kilómetro arriba, kilómetro abajo dependiendo de las vueltas que demos.

¿Vueltas? La explicación a esto se encuentra en que durante la prueba no solo vamos a correr de un punto A a un punto B, sino que tendremos un objetivo adicional. Durante las 60 horas de prueba, que viene a ser el tiempo límite para el desafío, los participantes tienen que encontrar una serie de libros que hay desperdigados por determinados lugares incluidos dentro del recorrido. Esa es una de las locuras particulares de esta maratón en la que solo los más avispados y con la mente más en forma pueden hacerse con la victoria. Se habla mucho en la red sobre la leyenda de estos libros que para algunas personas son muy difíciles de encontrar, aunque los ganadores del desafío comentan que su localización es obvia en la mayoría de los casos.

La cantidad de libros varía cada año que se realiza la prueba, pero el mínimo es siempre de nueve, mientras que en algunas ocasiones ha llegado a once. ¿Qué hacemos cuando encontramos uno de los libros en cuestión? Lo que tenemos que hacer es arrancar la página cuyo número corresponda al número de participante que tengamos. Ese número irá cambiando de forma progresiva durante la maratón a medida que demos vueltas, así que no es algo tan sencillo como podamos imaginar, sino que tendremos que estar atentos en todos los casos. Los tiempos de corte de cada vuelta se establecen en base a las características de cada desafío. En la versión completa de la carrera se establece un corte de 12 horas por vuelta y para que veamos lo duro que es este reto incluso en su versión reducida solo hay que ver que en 2016 nadie consiguió terminarla dentro del tiempo límite (40 horas).

Una prueba muy dura

El desafío más creativo

Que estemos ante una maratón tan creativa también significa que los detalles curiosos con los que nos vamos a encontrar antes y después de los enfrentamientos darán mucho que hablar. Por ejemplo, los organizadores de la maratón cuentan que el gran porcentaje de los participantes se suele quedar antes de encontrar el primer libro. Parece más una barrera psicológica que física, dado que hay quienes no se acaban de ajustar a este tipo de prueba. Como esta es una carrera divertida, a quienes abandonan se les recibe en la línea de inicio con la pieza musical Taps que se suele tocar en los funerales estadounidenses.

La inscripción en la prueba, como decíamos antes, también es curiosa, dado que no se publica de forma oficial y hay que estar muy bien conectado para saber cuándo presentarse. Solo 40 personas son aceptadas y tienen que inscribirse escribiendo un texto en el que argumenten porqué deberían ser aceptados en la prueba. Una vez comienzan a correr sacando partido a sus zapatillas de running se encuentran con un recorrido de 32 kilómetros sin marcas de ningún tipo, sin ayudas más allá de avituallamiento de agua y sin otros apoyos habituales en este tipo de pruebas. Las vueltas se realizan alternas y en órdenes erráticos que aportan más dinamismo al enfrentamiento, incluyendo ascenso vertical de gran envergadura, lo que ha llevado a que muchos runners consideren la prueba como una ultramaratón que no se puede tomar a broma.

Como mencionábamos en el título, solo 15 personas la han terminado desde su origen. El récord actual lo tiene Brett Maune, que lo acabó en el año 2011 con una marca de 52:03:08, mientras que el último ganador hasta la fecha ha sido John Kelly en 2017 con un registro de 59:30:53. Algunos años no se ha visto a nadie terminar la prueba y en otras ocasiones han sido varios participantes los que lo han conseguido. Pero en definitiva, es un gran reto para sumar a nuestro historial de running. Eso sí, ya sabéis que lograr convertiros en uno de sus participantes no es nada sencillo y antes recomendamos un buen entrenamiento o participar en pruebas que nos preparen aunque sean muy distintas, como la Salomon Run Barcelona.


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