Correr por el Paseo de la Reforma, México

Primera lesión en DF

No llega a 4 kilómetros. Ni media hora. Menos tiempo del que tardo en ir a comprar al súper. Este es el vulgar resumen de mi entrenamiento del pasado domingo. Una pisada fatal tuvo que poner fin a la sesión cuando apenas estaba empezando a sudar.

Aunque todo pintaba bien a priori. Era un día soleado, sin mucho calor y además era domingo, por lo que no había demasiado tráfico… comparado con un día laboral, claro, porque era el día de la madre en América y todos los chilangos salieron a comer con sus respectivas. El gran punto negativo fue el aviso de “precontingencia ambiental” por exceso de contaminación, en uno de los días en los que más he notado la boina gris del DF.

Aunque no fue por la contaminación por lo que no puede completar un buen entrenamiento. Transcurridos 3 kilómetros y medio y tras hacer una breve parada para dar media vuelta y comprar una botella agua, una mala pisada, entre las ya comentadas horribles calles del DF, me hizo doblar la rodilla. El dolor, no muy intenso pero bastante incómodo, me obligó a parar. Todo el camino de vuelta, otros 3 kilómetros y pico, lo tuve que hacer andando. Por suerte el Paseo de la Reforma es una de las avenidas más bellas de la ciudad.

 

La venganza de Moctezuma

Además del tema de la rodilla -que a día de hoy y a falta de volver a probarme no me ha dado más guerra- no estoy en la mejor condición física ni mucho menos. Desde hace un mes vengo presentando dolores y molestias en el estómago y he perdido 4 o 5 kilos en estas últimas semanas. Hace unos días comentaba los ricos que son los tacos de chapulines con queso y la comida mexicana e general, pues bien, hoy parece que mi estómago no piensa lo mismo.

Los problemas estomacales que sufren los españoles al llegar a México son típicos y habituales, y según una amiga mexicana son una represalia por nuestra colonización en 1492. Recibe el nombre de la venganza de Moctezuma.

Ahora me encuentro haciéndome pruebas para matar al alien bicho que llevo dentro. Cuando por fin me recupere seguiré con el plan de entrenar un par de días entre semana y hacer una salida larga el finde. Hay que tener en cuenta que entrenar al aire libre se va a hacer aún más complicado en los meses venideros, pues se acerca el verano y empieza la temporada de lluvias (y de fresco).

Polar M400

No he hablado mucho del reloj Polar M400 que me compré un mes antes de venir a México, pero la verdad que estoy muy satisfecho con la compra. Apenas lo he probado 3 días desde que estoy por aquí (dos entrenamientos en el DF y uno en Cancún), pero ha funcionado de maravilla. Tiene un LED grande y luminoso, perfecto para no despistarte en carrera. Posee multitud de métricas, entre ellas la altitud (y no veáis si impresiona comprobar que estás corriendo a 2500 metros de altura). Es cómodo y se sincroniza bien con el ordenador. El GPS también funciona bien, aunque como a todos los aparatos de este tipo le cuesta encontrar la señal.



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